¿Qué es el Kagami Biraki?

“El Kagami Biraki es una festividad tradicional japonesa de gran importancia para quienes forman parte de organizaciones dedicadas a la práctica sistemática de las Artes Marciales. Kagami significa armonía y Biraki o Hiraku, abrirse camino. Sin embargo, la expresión conjunta significa literalmente “la apertura del espejo”. También se le conoce como “Ceremonia del corte del arroz”. Kagami era también el nombre que designaba la tapa del tonel de sake en la licorería. Antiguamente el sake se utilizaba en los oficios religiosos, ofreciéndose como una bebida de Dios, con una carga simbólica semejante al vino que se utiliza en la misa católica. Cuando se ofrenda un nuevo tonel de sake hay que romper la tapa y ofrecer un vaso a todas las personas asistentes. De la misma manera también se rompe el Kagami-Mochi (bola de arroz) y se come, deseándose posteriormente felicidad y salud. Hoy en día el Kagami Biraki marca el final de las vacaciones de Año Nuevo. Al parecer la tradición del Kagami Biraki empezó en el siglo XV y se desarrolló como una práctica de los adeptos de la tradición Shinto, en particular de la clase samurái, sin ser específicaKagamimente una ceremonia o tradición “oficial” en los templos Shinto. Se puede clasificar como nenchu gyoji -observancias tradicionales repetidas como costumbre de la misma manera y estilo y en el mismo período del calendario anual- de acuerdo con el Diccionario de Etnografía Japonesa. Este también indica que estas observancias son usualmente emprendidas por familias, aldeas, grupos étnicos o grupos sociales, que le dan la fuerza de la obligación y a menudo aparecen en períodos concretos del calendario agrícola.

Actualmente la ceremonia del Kagami Biraki se lleva a cabo en diferentes celebraciones tales como la llegada del año nuevo, el banquete de bodas, la inauguración de una nueva casa o negocio, el aniversario de la fundación de una compañía o el comienzo de una nueva empresa, etc. De acuerdo con la tradición, antes del Año Nuevo se colocaban Kagami Mochi (pastelitos de arroz) frente al armero para honrar y purificar las armas y la armadura. Las mujeres del samurái también colocaban Kagami Mochi en el templo Shinto familiar, con un elemento central que era un pequeño espejo redondeado hecho de plata muy pulida, hierro, bronce o níquel. El día del Kagami Biraki los hombres se juntaban para limpiar, sacar brillo y pulir las armas y las armaduras. Se partían en trozos los pastelitos de arroz y se comían entre los miembros de la familia.

El simbolismo de la armadura y las armas era tan poderoso que incluso hoy se mantienen lazos hacia esas imágenes feudales. Las casas japonesas y los dôjôs de artes marciales a menudo presentan la armadura de la familia, cascos o espadas, o réplicas modernas de los mismos, en el kamiza, el lsamurai_armor_o_yoroi_3_4_onstandugar de honor. Frente a esas reliquias se queman barritas de incienso para venerar y rendir homenaje. El simbolismo del espejo (junto con la espada y las joyas) data del mito de la trilogía original de la creación de Japón. El espejo permite a la gente ver las cosas tal como son (buenas o malas) y representa la justicia y la imparcialidad. El espejo también es un símbolo de Amaterasu, la Diosa del Sol, un espíritu feroz (la cara iluminada de dios). Para los miembros de la sociedad feudal japonesa también representaba el alma o consciencia, por lo que se consideraba importante mantener los espejos bien limpios ya que reflejaban los propios pensamientos del que estaba mirándolos. Por último, se creía que encarnaban los espíritus de los ancestros. Tan fuerte era esta creencia que cuando un familiar querido estaba próximo a la muerte se presionaba un pequeño espejo metálico contra las ventanas de la nariz del moribundo para capturar su espíritu. Entonces el espejo se envolvía en una tela de seda y se situaba en una caja con el nombre de la persona y se guardaba con gran respeto y honor.

El sacar brillo a las armas y la armadura en el Kagami Biraki era simbólico (del pulido del espejo); un método para clarificar los pensamientos y fortalecer la dedicación a las obligaciones del samurái y a los deberes a cumplir durante el año siguiente. Por eso al Kagami Biraki también se le llama “Día de la Armadura”. Este concepto continúa incluso hoy día. Cuando un maestro de artes marciales habla de pulirse a uno mismo, de trabajar para perfeccionarse y reducir el ego, la idea viene del antiguo concepto de sacarle brillo al espejo para conservar una mente clara y resolutiva.

El arroz usado para los pastelitos Kagami Mochi tenía también un significado simbólico para el samurái. Los agricultores consideraban que el arroz tenía aliento, que respiraba a través de la tierra y estaba vivo, por lo que estaba asociado con una deidad viviente (kami). En otro nivel, el arroz representaba la verdadera columna vertebral de la economía de la sociedad samurái. Al samurái se le daba un estipendio por sus servicios a su señor que consistía en cierta cantidad de arroz. O alternativamente se le daba el control sobre un territorio y sobre los campesinos que allí habitaban y que producían allí el arroz que serviría para pagarle sus servicios. Hay que tener en cuenta que en el Japón feudal el poder y la riqueza no se basaban en el dinero sino en el control de la tierra que producía agricultura. Los pasteles redondeados de arroz, con la misma forma que los espejos, se usaban como ofrenda en gratitud a las deidades a la espera de recibir los favores divinos y también se ofrendaban a los espíritus de los familiares muertos y de los héroes de la familia.

Hoy día, para los practicantes de artes marciales, la celebración del Kagami Biraki no tiene ya significado religioso. Sin embargo, se continúa la antigua tradición samurái de comienzo de nuevo año. Esta antigua tradición se adoptó de nuevo en las artes marciales modernas desde 1884, cuando Jigoro Kano (el fundador del Judo), instituyó la costumbre en el Kodokan. Desde entonces, otras artes japonesas, marciales o no, adoptaron la celebración que oficialmente da inicio al Nuevo Año; una tradición de renovación, un compromiso de dedicación y también un compromiso espiritual. El Kagami Biraki cae oficialmente el 11 de enero, pero normalmente se celebra el segundo sábado o Domingo de Enero, como fecha más conveniente para todos los miembros del dojo. En Japón ese día se hacen grandes demostraciones de koryu (escuelas tradicionales) en los Budokanes.

El Kagami Biraki es un tiempo en el que los participantes se comprometen a esforzarse de manera común y unen sus espíritus para conseguir objetivos a través del esfuerzo y la disciplina y por supuesto del entreno. La celebración es diferente según los dôjôs y escuelas. En muchos dôjôs tradicionales la preparación para el nuevo año empieza hacia finales del año en curso. Entonces se limpia el dôjô a fondo, se hacen las pequeñas reparaciones que se necesitan, se saca brillo a los espejos y todo se deja impecable. En muchos dojos de Japón el Kagami Biraki empieza con una larga sesión de meditación zazen por la mañana e incluye las visitas al dôjô durante el día de gente que quiere ofrecer sus buenos deseos, ex-alumnos, y gente importante del lugar. Al final del día se realiza un entrenamiento especial, normalmente un entrenamiento bastante más duro de lo habitual donde cada uno muestra lo mejor de sí mismo. Para los alumnos no habituales normalmente esta es la única oportunidad del año que tienen para poder examinarse. En algunos dôjôs de karate okinawenses el Kagami Biraki consiste en un entreno especial de cuatro o cinco horas seguidas, bastante duro y severo y luego se finaliza con una gran fiesta a la cual acuden tanto los miembros del dôjô como los invitados de honor de la comunidad. Otra costumbre de algunas escuelas es realizar el llamado “Ni Nen Keiko” o “entrenamiento de dos años”. Este entrenamiento incluye de 10 a 12 horas seguidas de entreno intenso. La dureza y extrema duración de este entreno representa simbólicamente el lapso de tiempo de dos años. Otra interpretación del Kagami Biraki consiste en entrenar continuamente durante una o dos horas del año antiguo y continuar durante una o dos horas más, las primeras del nuevo año, con un pequeño intervalo a medianoche para meditar.

Doshu-Kagami biraki 2015

El Kagami Biraki también es el momento en que los alumnos ofrendan regalos al maestro y muchas veces el maestro da una charla o pequeño discurso en el que también suelen participar los miembros más antiguos del dôjô, los rangos más altos, etc.

En los últimos años la “Ceremonia de apertura del espejo” se ha reinterpretado desde un punto de vista diferente, muy Zen. En una explicación esotérica, el espejo contiene una vieja imagen y lo que uno ve en el espejo es visto con ojos viejos. Ves lo que esperas ver, algo que cuadra con tu propia auto-imagen basado en lo que recuerdas de ti mismo, por lo cual esto conecta a la gente con su pasado a través de la vía de ver su propia imagen, lo cual crea un falso continuo. En cambio, cada momento guarda el potencial de la novedad, otra posibilidad para romper con los viejos patrones, los patrones que restriñen la mente, algo que nos ata al falso yo. Rompiendo el espejo (el pastelito de arroz) uno rompe su propia imagen que le ataba al pasado, de modo que pueda experimentar el ahora, el presente.

Muchos dojos, particularmente en Japón, mantienen la tradición de la ceremonia de purificación (misogi). Se esparce sal por el dojo, ya que la sal es un símbolo de pureza, bienestar y virtud y luego se barre con ramas de pino. Este ritual de purificación está dirigido simbólicamente a expulsar los malos espíritus que pudiera haber para que el lugar de práctica -que hay que recordar que es sagrado- esté limpio y honorable. Es muy frecuente también decorar el dôjô. Estas decoraciones tenían un gran simbolismo en el antiguo Japón, pero hoy día mucha gente piensa en ellas únicamente como decoraciones festivas.

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Tomado de la página: http://www.hispagimnasios.com/a_varios/oshogatsu.php